
La fuerza y elegancia de Sara Baras
Cuando se habla de la fuerza y elegancia de Sara Baras, comentamos acerca de una bailaora que ha revolucionado la escena flamenca contemporánea con una expresividad avasallante y una exquisita depuración técnica. Desde su primera irrupción en los escenarios en los años noventa, esta gaditana se convirtió en un símbolo de vigor, feminidad y arte renovado, capaz de retomar el legado del baile jondo sin renunciar a una modernidad escénica que la ha llevado a conquistar público de todo el mundo. A lo largo de su carrera, Sara Baras no solo ha brillado como intérprete, sino que también ha ejercido de coreógrafa y directora de su propia compañía, demostrando una ambición creativa que la ha empujado a explorar palos, estéticas e influencias teatrales diversas. Este extenso recorrido profundiza en su biografía y en las claves que definen su baile, desde los primeros pasos en Cádiz hasta la consagración en los teatros más prestigiosos; analiza la forma en que fusiona tradición y modernidad, su labor empresarial en espectáculos de gran formato, las críticas y reconocimientos recibidos y el impacto que su figura ha tenido en la proyección internacional del flamenco. Comprender la trayectoria de Sara Baras implica asomarse a la convergencia de la tradición gaditana con la sofisticación contemporánea, a la proeza de un zapateado poderoso y al refinado braceo que la distinguen.
1. Infancia y cimientos en Cádiz
1.1. Un ambiente familiar marcado por la danza flamenca
Nacida en San Fernando (Cádiz) en 1971, Sara Pereyra Baras creció en una familia donde el arte flamenco fluía de manera natural. Su madre, Concha Baras, era bailaora y maestra de danza, por lo que la pequeña Sara, desde su primera infancia, se encontró en un entorno en el que el compás, la música andaluza y la energía del taconeo formaban parte de la vida cotidiana. En Cádiz, ciudad emblemática para el flamenco, distintos palos (alegrías, tangos, bulerías) marcaban el pulso de fiestas y celebraciones. Aquella atmósfera impregnó a la joven Sara, que pronto demostró un talento y un brío especiales para el baile.
- Ya con solo 8 años, recibió sus primeras clases formales de la mano de su madre, y empezó a actuar en fiestas familiares, donde la gente quedaba atónita ante la fuerza descomunal que podía desplegar una niña menuda.
- En la escuela, combinaba la formación académica con ensayos e improvisaciones que la mantenían horas pegada al compás de palmas y a la voz de cantaores locales.
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Este bagaje temprano fortaleció su conocimiento del baile por alegrías y bulerías, palos que en Cádiz y San Fernando se viven con particular intensidad. Sus raíces y ese contacto estrecho con la transmisión oral forjaron el cimiento jondo que, más adelante, se vería embellecido por técnicas y recursos escénicos que la convertirían en una figura universal.
1.2. Primeras actuaciones y una identidad gaditana
A medida que pasaban los años, la adolescente Sara Baras fue cosechando elogios en funciones locales y pequeños certámenes que, si bien no tenían la dimensión de los grandes festivales, ya daban muestras de su capacidad singular. El baile gaditano se caracteriza a menudo por una chispa festiva, un aire jocoso y un marcado compás de alegrías y tangos. Sara no solo asimiló ese espíritu, sino que lo llevó a un nivel de contundencia sorprendente, con zapateados recios e instintos escénicos que le permitían sostener la atención del público durante varios minutos sin pausa.
- Entró, así, a formar parte de grupos de baile juveniles o de colaboraciones esporádicas con cantaores de la zona. De cada experiencia extraía lecciones sobre el diálogo entre el cante, la guitarra y el baile, acostumbrándose a los silencios, a los cambios de tempo y a la improvisación que exige el flamenco.
- Su constancia y su hambre artística la impulsaron a buscar más formación en academias y a empaparse de otras maestras, sin desligarse de la enseñanza materna.
La identidad gaditana, con su salero y su gracia, se reveló como uno de los elementos que conserva en su baile, incluso cuando, en la madurez, incorporó lenguajes dancísticos más universales y produjo espectáculos de gran ambición escénica.
2. El salto a la escena profesional
2.1. Primeras giras y estancias en tablaos
Alrededor de los 18 o 19 años, Sara Baras se encaminó de lleno a la carrera profesional, alternando actuaciones en Cádiz, Sevilla, Madrid y otros puntos neurálgicos del flamenco. Madrid, con su circuito de tablaos y salas de espectáculo, resultaba un trampolín decisivo. Allí, el turismo y la presencia de especialistas ofrecían oportunidades para las jóvenes promesas que, con un buen currículum de concursos locales y una solidez en el baile, pudieran labrarse un renombre. Sara, firme en su determinación, se adentró en la capital a participar en compañías de otros bailaores o coreógrafos, ganando experiencia en la interacción con bailaores mayores y en la relación con el público extranjero, más alejado de los matices del flamenco tradicional.
- Aunque solía adoptar papeles de bailaora principal en palos como alegrías y bulerías, no dejaba de incursionar en cantes más jondos como la soleá o la seguiriya, mostrando que, pese a su imagen de juventud y frescura, dominaba la solemnidad y la bravura interior del baile.
- En esas primeras giras, se acostumbró al rigor de ensayar, montar coreografías y cumplir con funciones nocturnas, forjando una disciplina que sería esencial en su posterior labor de directora y productora.
2.2. Colaboraciones con figuras del cante y el toque
En esta etapa, la bailaora comenzó a compartir tablas con cantaores y guitarristas ya consagrados. Aun con poca trayectoria, se ganó el respeto de nombres de peso como Chiquetete, José Mercé o Fosforito, quienes valoraban su contundencia al zapatear y su compás tan fiable. Cada encuentro la acercaba más a la raíz jonda, enseñándole cómo moverse con cada palo según el matiz emocional y la voz del cantaor. Con guitarristas como Tomatito, Paco Cepero o Vicente Amigo, también trabó relación, nutriéndose de la melodía para inspirar pasos y braceos.
- Esta interacción con los grandes del flamenco resultó determinante: Sara Baras comprendió que el baile flamenco no se reduce a un lucimiento individual, sino que se construye en simbiosis con el cante y la guitarra, exigiendo escucha y respeto mutuo.
- Asimismo, estableció lazos que, más adelante, se cristalizarían en colaboraciones para espectáculos propios, cuando ella asumiera la dirección artística de sus proyectos.
3. El despegue definitivo: Premios y debut como solista
3.1. Reconocimiento en concursos y galas flamencas
Al igual que sucedía en la guitarra, en el baile flamenco existen concursos y galas donde se reconoce el talento de los jóvenes intérpretes. Sara Baras, en la década de los 90, se presentó en algunos de esos certámenes, tanto a escala local como en festivales nacionales, imponiéndose por su fuerza y elegancia. El público, con un gusto muy preciso por lo jondo y la ortodoxia, quedó sorprendido por el brío con que ejecutaba el zapateado y por la elegancia de un braceo que, sin ser recargado, irradiaba presencia escénica.
- Uno de los hitos fue su aparición en eventos como la Bienal de Flamenco de Sevilla y en festivales gaditanos donde el baile femenino constituía un atractivo principal. Obtuvo críticas sobresalientes y ovaciones de larga duración.
- Estos triunfos la impulsaron a iniciar un camino de independencia artística: no quería limitarse a ser bailaora en compañías de otros coreógrafos, sino crear su propio sello.
El reconocimiento que comenzó a recibir incluyó premios como el “Premio Nacional de Danza,” que en España representa un galardón de máximo prestigio, y la proyección mediática en televisión y prensa, que acrecentó su popularidad.
3.2. Creación de su propia compañía y primera obra
En 1998, la joven bailaora decidió fundar la Compañía Sara Baras, un paso trascendental para asumir el control sobre la dirección coreográfica, la elección del repertorio y la puesta en escena. Desde ese momento, dio a conocer su primer espectáculo de autoría propia, demostrando no solo una destreza como bailaora, sino también una visión empresarial y creativa que la impulsaba a innovar. Las coreografías incluían secuencias grupales y solos donde Sara se explayaba con su estilo característico: zapateados potentes, giros milimétricos y un dominio escénico que la convertía en el eje de la dramaturgia.
- Ya en esta primera obra, la bailaora introdujo elementos escénicos más teatrales: iluminación cuidada, diseños de vestuario que enfatizaban su figura al taconear y una narrativa que hilaba diferentes palos con un guion subyacente.
- El público respondió con entusiasmo, y la crítica la clasificó como uno de los puntales del “nuevo baile flamenco,” un movimiento que, en paralelo a la renovación guitarrística y vocal, buscaba acercar el flamenco a lenguajes escénicos más actuales.
4. Definición del estilo: Fuerza y elegancia en un mismo aliento
4.1. El zapateado contundente y la potencia física
Si algo caracteriza a Sara Baras es la imponente fuerza de su zapateado. Desde los inicios, se la describía como una bailaora capaz de sostener un taconeo de gran velocidad y resistencia, sin perder nunca la claridad de cada golpe. Quienes la han visto en directo hablan de la impresión casi hipnótica que producen sus pies sobre la tarima, generando un latido que puede mudar de un compás festivo a un momento jondo sin resquebrajar la continuidad. Con un entrenamiento físico notable, Sara sostiene largos soliloquios de zapateado, a veces sin música, amplificando la tensión dramática en el público.
- Esta capacidad la vincula con la tradición de grandes bailaoras gitanas que han hecho del zapateado un arma de expresión poderosísima, aunque Sara, por su parte, lo conjuga con una impecable estructura escénica que realza el impacto.
- El esfuerzo físico, entrenado con ejercicios de danza y acondicionamiento, se refleja en una energía escénica que cautiva tanto a los veteranos del flamenco como a los neófitos, seducidos por la espectacularidad de su taconeo.
4.2. El braceo elegante y el sentido de la línea
A la vez que exhibe una arrolladora fuerza en los pies, Sara Baras proyecta en la parte superior del cuerpo un braceo y un porte que se ha descrito reiteradamente como “elegante.” A diferencia de bailaoras más volcadas en el desgarro y la agresividad, ella matiza su baile con un uso refinado de los brazos, el torso y la cabeza, buscando la armonía en los gestos sin perder la raíz flamenca. Este equilibrio otorga un sello personal a sus actuaciones: la conjunción de fortaleza en los pies y suavidad o delicadeza en el braceo, creando una tensión atractiva.
- Sus brazos, largos y bien controlados, dibujan líneas limpias que evitan la exageración gestual. Al subirlos en una soleá o un silencio de seguiriya, el impacto visual realza el dramatismo del cante y la guitarra.
- Este contraste entre la rotundidad de la base y la sofisticación del tronco la ha consagrado como un referente estético del baile femenino, conjugando la tradición de la bata de cola y los mantones con la disciplina de la danza más estilizada.

5. Espectáculos y dirección coreográfica
5.1. La Compañía Sara Baras: Un sello inconfundible
En la década de 2000, la bailaora consolidó su compañía, produciendo espectáculos que han girado por teatros y festivales internacionales. Obras como “Sabores,” “Mariana Pineda,” “Carmen,” “Sombras” o “Voces” ejemplifican la ambición de Sara Baras por trascender el simple recital de baile y construir un universo escénico completo, donde la iluminación, la escenografía y la música, a menudo compuesta ex profeso, adquieren gran relevancia. El hilo conductor de estos montajes se basa en una historia, una inspiración literaria o en la evocación de figuras flamencas del pasado.
- “Mariana Pineda,” por ejemplo, adaptó el relato de la heroína granadina desde la sensibilidad flamenca, combinando la narrativa romántica con la fuerza del baile, a menudo apoyada en un elenco de bailarines y en la presencia de cantaores y guitarristas.
- En cada estreno, la compañía de Sara Baras ha introducido elementos novedosos, como el empleo de proyecciones audiovisuales o la composición de bandas sonoras originales que mezclan la guitarra y la percusión flamencas con arreglos orquestales.
Esta línea de trabajo ha elevado el flamenco escénico a un plano más cercano a la danza contemporánea, sin abandonar la identidad andaluza. En la interacción con la bata de cola, los mantones y el zapateado, la bailaora integra nuevas tecnologías y lenguajes estéticos, señalando un futuro donde el flamenco no teme asimilar la sofisticación teatral global.
5.2. El equipo artístico y la proyección internacional
Sara Baras ha sido muy cuidadosa en la selección de músicos y bailarines que la acompañan, nutriéndose de un equipo estable que entiende su visión. Guitarristas, cantaores, percusionistas y un corps de baile mixto le permiten articular coreografías corales y números solistas, a menudo con un compás de bulerías o tangos que incitan a la fiesta, y pasajes de soleá o seguiriyas donde emerge la intensidad jonda y su capacidad de silencio. Sus giras han recorrido América, Europa y Asia, elevando la impronta de un flamenco escénico meditado y espectacular.
- El público internacional celebra la conjunción de tradición y modernidad que la compañía proyecta: mientras la música y la base rítmica se mantienen fieles al cante y a la guitarra, los recursos lumínicos y la distribución coreográfica tienen un sentido dramático que facilita la comprensión a quienes no dominan los códigos flamencos.
- Los espectáculos se representan en lugares tan emblemáticos como el Sadler’s Wells Theatre de Londres, el Teatro Real de Madrid o la Ópera de Sídney, lo cual confirma la inserción de su flamenco en la élite de la danza mundial.
6. Críticas y halagos: La paradoja del éxito
6.1. Debates sobre la pureza del baile
Así como ocurre con otras figuras del flamenco que han alcanzado proyección masiva, en torno a Sara Baras se ha generado un debate sobre cuán ortodoxo es su baile y si la sofisticación escénica le resta “verdad jonda.” Algunos puristas argumentan que tanta producción (iluminación dramática, vestuario fastuoso, uso de música grabada en ciertas partes) se aleja de la esencia del baile flamenco, que nació en un marco íntimo y espontáneo. Además, cuestionan la rapidez y la fuerza casi atlética, que puede volver el espectáculo un “circo de técnica,” en vez de un acto visceral.
- Sin embargo, numerosos críticos y aficionados defienden la autenticidad del baile de Sara, apuntando que su base de compás, su gestualidad y el sentimiento andaluz se mantienen intactos, y que la sofisticación escénica no anula lo jondo, sino que lo proyecta a mayores dimensiones.
- Estas discusiones evidencian la dualidad permanente del flamenco: la tensión entre la preservación de lo ortodoxo y la necesidad de evolucionar para dialogar con el presente.
En la práctica, Sara Baras respeta al máximo la sustancia flamenca: la estructura de palos, la relación con el cante y la guitarra, el compás riguroso y la expresividad del braceo. Que lo vista con producciones de gran formato no implica renegar de la base, sino ensanchar la vía escénica.
6.2. Aclamación crítica y éxito de público
Al margen de las polémicas, la realidad es que los espectáculos de Sara Baras suelen cosechar llenos en los teatros donde se presentan, y las giras internacionales ratifican que su baile cautiva a gente de muy distintos bagajes culturales. La prensa especializada suele destacar la perfección formal, la energía inagotable y la confluencia de tradición y modernidad. Además, muchos de sus montajes han sido premiados con galardones nacionales e internacionales, considerando su impacto cultural y la capacidad de difundir un flamenco renovado.
- Cada nueva producción se presenta como un acontecimiento, a menudo con presentaciones en teatros principales de Madrid o Barcelona, y con giras posteriores en regiones de Europa y América.
- La crítica apunta que su estilo se ha ido refinando sin perder el brío inicial. Aun alcanzada la madurez, conserva un aplomo y una vitalidad que siguen siendo la envidia de muchos jóvenes bailarines.
7. Vinculación con el cante y la guitarra: Una bailaora integral
7.1. La simbiosis en el escenario
Uno de los rasgos que hacen destacar a Sara Baras es la conciencia del papel que desempeñan el cante y la guitarra en la arquitectura del flamenco. Lejos de reducir la música a un fondo decorativo, la bailaora coordina con sumo cuidado la entrada de cada tercio, anticipa las llamadas del cantaor y sabe frenar el zapateado para dar protagonismo a una falseta en momentos justos. Esta interacción fluida se nota en espectáculos donde el cantaor improvisa quiebros y la guitarra añade falsetas nuevas, sin que el baile pierda su cohesión.
- En bulerías, su dominio del compás y su oído para seguir los cortes del guitarrista permiten improvisar secuencias de zapateado muy reactivas, generando un “toma y daca” vibrante que es la quintaesencia del flamenco.
- También se la ha visto realizar números con tangos o rumbas más abiertos, donde, pese a la distensión rítmica, mantiene la elegancia y la fuerza que la caracterizan.
Esta habilidad no es casual: Sara Baras creció escuchando cante, reconociendo el valor esencial de la comunicación en escena, asumiendo que el flamenco es diálogo antes que monólogo, aunque sea el baile quien asuma el foco visual.
7.2. Repertorio de palos: De la alegría a la seguiriya
Por ser gaditana, la alegría es el palo emblema que la distingue, y en los primeros años muchos la asociaron irremediablemente a ese compás festivo y luminoso que se baila con taconeos rítmicos y braceos alegres. Sin embargo, con el tiempo, ha incursionado en palos más dramáticos como la soleá o la seguiriya, demostrando que su fuerza se ajusta también a la introspección jonda. En varios de sus espectáculos, se reserva un momento cumbre para la soleá, donde la bata de cola y el silencio incrementan la emoción, o para la seguiriya, con un zapateado que roza la catarsis.
- Las bulerías ocupan un lugar privilegiado, dado que es un palo que potencia el dinamismo y la interacción grupal en escena, y donde la bailaora puede mostrar un amplio rango de registros: desde el coqueteo festivo hasta la contundencia dramática.
- En tangos, tarantos o cantiñas, Sara Baras asume la ocasión de variar el tempo, el vestuario y la tonalidad escénica, en una búsqueda por diversificar la narración coreográfica.
Esta versatilidad la consagra como una bailaora integral, preparada para afrontar distintos palos y sentimientos en un mismo espectáculo, encadenando las emociones con una coherencia que mantiene enganchado al público.
8. Grandes espectáculos de Sara Baras
8.1. “Sabores,” “Mariana Pineda,” “Carmen”: la dramaturgia en la danza
En la evolución de la Compañía Sara Baras, varios espectáculos han marcado hitos en su trayectoria, subrayando la faceta creativa y la ambición de unir el flamenco a contenidos históricos o literarios. Por ejemplo, en “Mariana Pineda,” estrenado en 2002, se inspiró en la figura de la heroína granadina, mártir del liberalismo, para estructurar un relato dancístico con toques románticos y un aire reivindicativo. El guion requería combinar pasajes íntimos (soleás, malagueñas) con bloques grupales en los que el compás se elevaba a la épica. El resultado conmovió a la crítica, que aplaudió la forma de hibridar la narrativa teatral y la raíz jonda del flamenco.
Poco tiempo después llegaría su visión de “Carmen,” personaje emblemático de la literatura y la ópera, en un montaje que bebía de la novela de Prosper Mérimée y de la propia tradición flamenca, acercándose a la esencia gaditana del tango y de la bulería. La reinterpretación buscó despojar los clichés folclóricos, presentando una Carmen más gitana y empoderada. Ahí, la fuerza y elegancia de Sara Baras hallaron un personaje a la medida: rebelde, arrollador, seductor y libre.
8.2. “Voces,” “Sombras” y la madurez escénica
En años recientes, Sara Baras ha estrenado producciones como “Voces” (2014) o “Sombras” (2019), que evidencian su plena madurez: en ellas rinde homenaje a figuras relevantes del flamenco (Camarón, Paco de Lucía, Morente, Fosforito, Matilde Coral, etc.) y también profundiza en la idea de la luz y la sombra dentro del baile. Estos espectáculos integran partes clásicas, sin demasiada parafernalia, y secuencias que aluden a la danza contemporánea, con soluciones de iluminación que subrayan la silueta de la bailaora y sus juegos con el mantón o la bata de cola.
- “Voces” se concibe como un tributo a los grandes maestros que inspiraron a Sara Baras, permitiéndole recrear palos con distintos vestuarios y atrezos que sugieren la esencia de cada uno. El montaje alterna bulerías, soleás, tangos y seguiriyas, con un discurso donde cada voz de la tradición resuena en el presente.
- “Sombras,” por su parte, explora la dualidad entre luz y oscuridad, sublimando la puesta en escena con un trabajo de luces muy cuidado y coreografías grupales que intensifican la atmósfera. El zapateado de Sara, en pasajes sin música, crea momentos sobrecogedores que confirman la magnitud de su técnica y su expresividad.
Estos espectáculos refuerzan la idea de que Sara Baras se ha consolidado como una directora escénica completa, que orquesta un elenco amplio y varios elementos estéticos para proyectar su visión integral del flamenco.
9. Crítica, distinciones y legado vivo
9.1. Reconocimientos y premios nacionales e internacionales
Con el paso de los años, la bailaora ha recogido multitud de galardones, tanto en España como en otros países. Entre ellos, destacan:
- El Premio Nacional de Danza (2003), otorgado por el Ministerio de Cultura de España, que supuso su consagración oficial como una de las figuras de la danza más influyentes del país.
- Distinciones en festivales internacionales de danza, que valoran la fusión de lo jondo con una sensibilidad contemporánea y un rigor técnico de alto nivel.
- La Medalla de Andalucía, concedida por la Junta de Andalucía como reconocimiento a su labor de embajadora cultural de la región.
También es habitual su presencia en listas de artistas que han modificado la percepción del flamenco a escala global, citada junto a gente como Paco de Lucía, Camarón de la Isla o Sara Lezana, subrayando la importancia de su aportación en la danza del siglo XXI.
9.2. La pasión del público y el debate sobre la comercialidad
El reconocimiento profesional se ve acompañado por un éxito notable de taquilla. Los espectáculos de Sara Baras suelen agotar localidades en teatros y auditorios, recibiendo un público diverso que incluye aficionados flamencos, turistas y entusiastas de la danza moderna. Si bien este amplio alcance le ha granjeado críticas de algunos puristas, que la acusan de excesiva espectacularización, los defensores argumentan que el flamenco siempre ha buscado expandirse y atraer nuevos públicos, desde los tiempos de los cafés cantantes hasta la actualidad. Sara Baras, con su carisma y su talento, habría revitalizado la atracción popular hacia el baile flamenco.
- Es cierto que, en algunos foros, se discute la “dulcificación” del flamenco que su estética puede suponer, pero también se subraya la potencia y la honda conexión con la raíz cuando aborda palos jondos en un escenario sobrio.
- En cualquier caso, su legado de innovación, sumado a la fidelidad a ciertos códigos gitanos, permite situarla más allá de las polémicas: es una artista que ha mantenido una coherencia con su formación gaditana, sin rehuir el gran espectáculo.
10. Proyección actual y perspectivas de futuro
10.1. Continuidad en la evolución del baile
En la actualidad, Sara Baras se mantiene en plena actividad, alternando temporadas de gira internacional con periodos de producción coreográfica para nuevos montajes. Su madurez escénica se refleja en la forma de involucrar a su compañía en proyectos cada vez más conceptuales, donde la narrativa toma un rol preponderante y el flamenco se fusiona con lenguajes escénicos de danza y teatro contemporáneo. Lejos de apoltronarse en fórmulas ya aprobadas, se aventura a introducir nuevas ideas lumínicas, texturas musicales y dramaturgias que, sin dejar de ser flamencas, marcan una evolución continua.
- Se especula con la posibilidad de que en futuros espectáculos incorpore elementos de danza contemporánea más evidentes o colaboraciones con coreógrafos no flamencos, abriendo un espacio de diálogo que a muchos entusiasma y a otros atemoriza.
- Sea como fuere, su bagaje y su liderazgo en la compañía garantizan la solidez de cualquier experimento, puesto que la base del compás, el zapateado y el braceo flamenco permanecen incólumes en su modo de trabajar.
10.2. El legado de la fuerza y elegancia de Sara Baras
Con más de tres décadas de trayectoria, y habiendo formado y dado oportunidad a bailarines jóvenes en su compañía, Sara Baras deja una estela que se consolida en la historia del baile flamenco. Su fuerza, visible en un taconeo que contagia energía y en coreografías que despliegan vigor, se complementa con una elegancia en los brazos y una sobriedad en la actitud que proyectan una imagen femenina poderosa y estilizada. Este equilibrio ha inspirado a muchas bailaoras que ven en ella el ejemplo de un flamenco que se afirma en la tradición gaditana y, a la vez, se aventura en la gran escena teatral.
Al emprender, probablemente, nuevas producciones y giras, la bailaora seguirá representando el flamenco español en diversas latitudes, portando la bandera de un arte que no se detiene, que crece con la fusión escénica y que mantiene vivo el legado de siglos. En su persona confluyen el imaginario de la mujer andaluza y la profesionalidad de una artista que entiende el arte jondo como algo contemporáneo, abierto a la dramaturgia y a las tecnologías sin renunciar nunca al compás que late en su tacón.
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